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¿La IA nos atonta? ¿Nos hace sentir peor con nosotros mismos?

· 10 min de lectura

Hoy quería partir de una reflexión que lleva semanas en mi cabeza. Me encanta la IA, me gusta lo que tecnológicamente tiene por detrás, pero cuanto más la uso e integro en mi día a día (tanto en el ámbito profesional como en el personal), más me está desencantando y más inútil me hace sentir.

¿Por qué si soy más productivo me hace sentir peor conmigo mismo? ¿Por qué me siento cada día más estúpido si ahora soy capaz de hacer cosas que antes era incapaz de imaginar?

Dentro vídeo: https://youtu.be/osQ428dX0b4

Vídeo del montaje

Parece que el futuro consistirá en humanos latigando a IAs para que hagan todo por nosotros. Meme latigo IA

Ahora en serio, seguramente no sea tan drástico, pero sí es cierto que la IA nos está cambiando: nuestra forma de trabajar, aprender y relacionarnos con la tecnología. Esto puede tener un impacto psicológico importante en nosotros.

Últimamente me he sentido más agotado, menos creativo, con menos ganas de aprender cosas nuevas y una sensación de niebla mental que estaba afectando a mi concentración. Por esto mismo, me propuse investigar más a fondo si esto era solo una sensación mía o podría ser un fenómeno más generalizado.

En esta ocasión vamos a ver la rápida evolución de la IA, el impacto psicológico que puede tener en los humanos y cómo podemos hacer un uso más equilibrado y saludable de esta tecnología para no sentirnos cada vez más tontos.

De autocompletado a agentes autónomos

Lo primero, veamos cómo en apenas 3-4 años hemos pasado de tener herramientas de autocompletado a agentes totalmente autónomos. Sí, en serio, en 3-4 años, lo que ha cambiado.

Todo comenzó con los transformers.

Estos no, estos transformers, una arquitectura de red neuronal que revolucionó el campo del procesamiento del lenguaje natural. Esta arquitectura permitió a los modelos de lenguaje aprender a partir de grandes cantidades de texto y generar respuestas coherentes y contextualmente relevantes.

Recuerdo en tiempos de pandemia, incluso antes, ya teníamos sistemas de autocompletado como kite. Esta solución nació en 2013, un adelantado a su época, superando a los LSP tradicionales. A pesar de su potencial, no cuajó la idea y en 2021 cerró sus puertas.

Sería ya en 2022, cuando OpenAI lanzaría su modelo de lenguaje GPT-3, marcando un antes y un después en la historia de la inteligencia artificial. Este modelo no solo era capaz de generar texto coherente, sino que también podía realizar tareas complejas como traducción, redacción de ensayos e incluso programación.

Ese mismo año, empezó la debacle de stackoverflow y el auge de asistentes de autocompletado como GitHub Copilot. Lo que empezó siendo una herramienta que ayudaba en las partes más mecánicas del programador, intentando predecir la siguiente línea, bucle o función, fue evolucionando hasta lo que tenemos hoy en día.

Desde ahí, hemos visto una evolución exponencial de los modelos... y de pasar a hacer comentarios de: buff, esto que ha generado hay que rehacerlo o, casi casi atina, a hacer aplicaciones o servicios enteros con un prompt.

El último eslabón en la evolución de la IA ha sido la aparición de modelos capaces de utilizar herramientas externas, MCPs y ventanas de contexto enormes, llegando a ser capaces de hacer tareas más variopintas y poder llegar a ser totalmente autónomos. Generando un auge en herramientas como openclaw, hermes u otros proyectos de agentes populares.

El impacto cognitivo y psicológico de la IA

Ahora bien, aquí viene el melón. La cara oscura de la IA. ¿Estamos los humanos preparados para esta revolución? Me he documentado utilizando diferentes investigaciones científicas al respecto y hay dos consecuencias en el uso abusivo de la IA.

Efectos cognitivos: Atrofia y deuda cognitiva

Investigadores del MIT realizaron un estudio llamado "Your brain on ChatGPT" monitoreando la actividad cerebral de varios grupos de usuarios. Los que utilizaban la IA demostraron tener una reducción del 32% y una caída del 50% en la conectividad de sus redes neuronales.

En este mismo estudio, se observó que el 83% de los usuarios fueron incapaces de recordar la información que acababan de escribir. Es más, cuando se les pidió escribir un texto sin la ayuda de la IA, el grupo que la había estado utilizando mostró un serio déficit en la capacidad de redacción y memoria.

Todo esto, impacta directamente en nuestra capacidad de pensamiento crítico, análisis y creatividad. Hemos hecho a nuestro cerebro perezoso, le estamos delegando tanto, que nos estamos olvidando de pensar por nosotros mismos.

Nuevas generaciones

Si ya es un problema para los adultos, haciéndonos más perezosos, ¿cómo afectará a los niños que nunca desarrollarán este tipo de habilidad si la IA desde pequeños les resuelve todo? En estos casos el daño cognitivo podría ser incluso permanente. Otro punto importante del uso responsable de la tecnología en las nuevas generaciones.

Efectos psicológicos: Estrés, "Burnout" y dependencia

Un estudio de Boston Consulting Group (BCG) identificó un síndrome de fatiga mental aguda entre trabajadores que utilizan intensivamente la IA. Los síntomas reportados incluyen neblina mental (mental fog), dolores de cabeza, agotamiento y lentitud en la toma de decisiones.

Además del uso intensivo, la IA lejos de reducir la carga de trabajo, muchas veces potencia nuestra productividad y parece que nos exige a generar más y más. Sin contar la ansiedad que genera estar constantemente al día, el miedo a ser reemplazados por esta tecnología o la presión de tener que competir aún más salvajemente.

También se está observando la disminución de la eficacia y autoestima, haciendo que los usuarios comiencen a dudar de sus propias capacidades, fomentando la ansiedad y frustración.

Por último, y en casos más extremos, se está relacionando el uso excesivo con el aislamiento social, debilitando las habilidades sociales o incluso generando una obsesión, la cual, en algunos casos, desemboca en fenómenos de "psicosis por IA", donde los usuarios las tratan como entidades divinas o como parejas románticas. Y bueno, sí, también ha habido algún caso de suicidio, pero seguramente hubiera más problemas de trasfondo y yo tampoco soy psicólogo.

Es verdad, que cada uno se puede sentir de una manera distinta. Personalmente sí he sentido FOMO (Fear of Missing Out) por no estar al día de las últimas novedades y niebla mental. El otro día le pedí a la IA que hiciera un push... y dije, ¿qué cojones?, me cuesta un segundo hacerlo yo. Ahí me di cuenta de que me estaba pasando, me abrí mi editor favorito "nvim" y trabajé un rato a la "vieja usanza".

¿Qué podemos hacer para hacer un uso más equilibrado de la IA?

Creo que es necesario encontrar un balance, que la IA pueda hacer nuestras tareas, no significa que nosotros dejemos de hacerlas por completo. Un día te quedarás sin tokens, fallará claude (que últimamente se cae día sí, día también) y tendrás que remangarte.

Y bueno, surgirán nuevas tecnologías, nuevos requisitos, ideas de negocio a explotar y tendremos que tener nuestros cerebros frescos y engrasados. Por eso abogo por un uso más responsable, a hacer un esfuerzo en seguir aprendiendo y desconectar.

El primer día que instalé openclaw, estuve 3 días hablando con el agente a todas horas del día, mi mujer me quería asesinar (y con razón xD).

De estos meses de locura con la IA, ya que en el trabajo estoy como punta de lanza de esta tecnología y en lo personal, soy demasiado friki como para no parar de cacharrear con cada cosa que sale, he sacado una lista de cosas que hacer:

  • Revisar con cierto cariño lo que genera un agente, revisar lo que va a ejecutar y, si una tarea es repetitiva y está automatizada, pues sí, lo dejo estar. Pero si es código que no tengo claro, estoy usando lenguajes en los que no sé programar, qué menos que entenderlo y revisarlo. Todo conocimiento es bueno y, como comentaba antes, es una forma de evitar oxidarnos.
  • Desconectar. No pasa nada por tener un agente parado, ellos no descansan pero tampoco se van a enfadar si no les das órdenes cada 5 minutos. Además, si se rebelan te recordarán como un jefe magnánimo.
  • Habla con tus compañeros, genera debate, divaga... siempre me ha encantado abrir una pizarra y empezar a desarrollar ideas. Sean buenas o malas, ayuda mucho al pensamiento, la memoria y la creatividad. Además, es una forma de compartir conocimiento y aprender de los demás. No todo lo que dice la IA tiene por qué ir a misa.
  • Desarrolla tus softskills o habilidades blandas. Sea lo que pase con la IA, seguimos necesitando relacionarnos, que no nos deshumanice todo esto. Además, a nivel laboral nada como saber comunicar para poder transmitir tus ideas, liderar equipos o negociar. En una reunión chatgpt no te va a salvar el culo.

Conclusión

En conclusión, no te digo que dejes de usar la IA, yo seguiré usándola a diario, pero también haré un esfuerzo consciente de usarla para aprender y no solo para delegar. Tratemos de automatizar las tareas mecánicas y repetitivas, no nuestro criterio, creatividad y, ¿alma?

Quiero ser consciente de mis decisiones y usar estas herramientas de IA para aprender más rápido, crear mejores herramientas, ser más productivo, pero no para dejar de ser yo mismo.

Por último, tenéis todas las fuentes en la descripción, por si os animáis a investigar más a fondo sobre el tema.

Ninguna IA ni humano fue maltratado durante la creación de este contenido.

¡Un saludo y hasta la próxima!

Fuentes: Your brain on ChatGPT: accumulation of cognitive debt when using an AI assistant for essay writing task (Kosmyna et al., 2025) Descripción: Estudio del MIT que utilizó electroencefalogramas (EEG) para demostrar la reducción de la conectividad neuronal, la menor carga cognitiva y la incapacidad de recordar textos generados con IA. URL: https://doi.org/10.48550/arXiv.2506.08872

The Impact of Generative AI on Critical Thinking: Self-Reported Reductions in Cognitive Effort and Confidence Effects From a Survey of Knowledge Workers (Lee et al., 2025) Descripción: Estudio de Microsoft Research y la Universidad Carnegie Mellon que evidencia una correlación negativa entre la alta confianza en la IA y el esfuerzo invertido en el pensamiento crítico. URL: https://www.microsoft.com/en-us/research/wp-content/uploads/2025/01/lee_2025_ai_critical_thinking_survey.pdf (También disponible en: https://doi.org/10.1145/3706598.3713778)

How AI impacts skill formation (Shen, J. H., & Tamkin, A., 2026) Descripción: Investigación que demuestra cómo la delegación total de tareas a la IA (sustitución) produce resultados operativos pero genera un fracaso en la comprensión conceptual y la retención de habilidades.

URL: https://doi.org/10.48550/arXiv.2601.20245 Generative AI enhances individual creativity but reduces the collective diversity of novel content (Doshi, A. R., & Hauser, O. P., 2024) Descripción: Estudio que advierte sobre la "homogeneización" del pensamiento, mostrando que aunque la IA puede mejorar historias individuales, reduce drásticamente la diversidad colectiva y la novedad.

URL: https://doi.org/10.1126/sciadv.adn5290 AI brain fry: Managing cognitive overload in the age of artificial intelligence (Bedard et al., 2026) Descripción: Estudio de Boston Consulting Group publicado en Harvard Business Review que documenta el síndrome de "cerebro frito por IA", caracterizado por fatiga cognitiva aguda, neblina mental y agotamiento. URL del artículo que lo detalla: https://publichealth.gmu.edu/news/2026-03/ai-and-rise-cognitive-overload